CHALE

Se celebró en Santiago de Chile la XVII Cumbre Iberoamericana de jefes de estados y Gobiernos, todo ello en función de llegar a acuerdos que favorezcan La disminución de la pobreza, que de se una mejor distribución social y sobre todo acuerdos en pro de planes acciones que contrarresten todo aquello que ha afectado a las naciones en lo social.

El expresidente de Costa Rica, José María Figueres Olsen, al respectó señaló, que el punto de partida para un análisis sobre cohesión social en Latinoamérica está constituido por tres realidades. Primero, el crecimiento económico que durante los últimos años hemos experimentado en la región de forma sostenida. Segundo, que, pese a ese auge, seguimos siendo, para nuestra vergüenza, el continente con mayor desigualdad. Y tercero, que, gracias a la nueva amplitud que nos permite el crecimiento económico logrado, hoy empezamos a cuestionarnos mucho más en serio cómo actuar para disminuir la pobreza y la desigualdad. De aquí surge entonces la oportunidad para conversar sobre cohesión social.

Debemos nuestro crecimiento sin paralelo durante estos últimos 5 ó 6 años principalmente a dos factores: la bonanza sostenida de la economía global y el crecimiento de China. Estos dos factores le han metido un verdadero “jalón” a las economías latinoamericanas. Ambos factores también apuntan a que el mundo se desplaza de la vieja relación alrededor del Atlántico (Europa y EE. UU.) hacia el nuevo auge alrededor del Pacífico (China, India y sus vecinos).

Frente a esta realidad, el reto latinoamericano consiste en cómo aprovechar mejor esta bonanza para lograr dos cosas hacia el futuro: “mejor Estado” y “más mercado”. Con “mejor Estado” –es decir, con mejores políticas e instituciones públicas, podremos cambiar el paradigma de nuestro desarrollo hacia el desarrollo sostenible. Esto pasa por generar una visión de mediano y largo plazo (la cohesión social no se logra en menos tiempo), que nos permita alinear las decisiones del corto plazo. Y, además, requiere poner igual énfasis sobre lo económico, lo social y lo ambiental.

Con “más mercado” –es decir, con mejores marcos regulatorios que permitan al empresariado desplegar todo su potencial, podremos reforzar nuestra competitividad regional para que mañana sigamos creciendo no solo con el “jalón” externo, sino también gracias al “empujón” competitivo interno.

Queremos competitividad basada en la eficiencia, la incorporación de la tecnología y el valor agregado. No queremos competitividad basada en salarios bajos o en la depredación del medio ambiente.

Sobre estos dos pilares, “mejor Estado” y “más mercado”, podremos aumentar la cohesión social. Para facilitar y acelerar este proceso que a todos nos interesa, podemos implementar algunos programas, contando con nuestro trabajo y con la solidaridad de otros. En este sentido, propongo seis acciones concretas.

Claudio fuentes nos agrega en la relevancia de esta Cumbre que se tome en cuenta que en este continente latinoamericano existen todavía altos niveles de pobreza, baja capacidad estatal responder a las demandas sociales, sistemas democráticos de corta data y altísimos niveles de desigualdad. A ello se suman brechas geográficas, étnicas, de género y por discapacidad física, entre otras dimensiones. La financiación de las políticas sociales y la capacidad de los actores sociales de articular demandas es un tema clave en América Latina.

También debe considerarse la importancia de tomar en cuenta otro factor, como es
que en América Latina los estados son escépticos de ceder soberanía y ratificar compromisos frente a una instancia fuera del estado-nación. De ahí que como resultado de la Cumbre será muy importante preguntarse sobre las instancias de seguimiento y monitoreo de los compromisos presidenciales. Ya en la cumbre anterior sobre migraciones, se avanzó en establecer un foro gubernamental que se reunirá periódicamente para evaluar los avances en la implementación de políticas.

Al respecto del tema, el presidente del gobierno español José Luís Rodríguez Zapatero comentó que junto al crecimiento económico tiene que ir la cohesión social y los planes de desarrollo para los pueblos latinoamericanos.
'Las políticas sociales no consumen riqueza, ayudan a crear riqueza, cuanto más igualdad social, cuanto más cohesión social haya en un país, (hay) más capacidad para que la gran mayoría de los ciudadanos pueda contribuir al crecimiento y la riqueza de un país', aseveró.
Rodríguez Zapatero señaló que España ha desarrollado políticas para favorecer la cohesión social en Latinoamérica y reducir la pobreza, las desigualdades, la miseria, la falta de educación y de salud en las naciones que conforman esa región.
'Un país desarrollado como España tiene una doble obligación, un doble imperativo moral. España quiere crecer, pero no quiere hacerlo sola, quiere que en ese objetivo sea acompañado y especialmente por Latinoamérica', subrayó el mandatario español.
Precisó que la ayuda española a la cooperación en Latinoamérica 'crece sin cesar, en 2007 vamos a llegar a los 900 millones de euros (unos mil 300 millones de dólares) para educación, para salud para los ciudadanos de Latinoamérica.
Adelantó que durante 2008, los recursos destinados a América Latina llegarán a unos mil 400 millones de dólares 'y nos hemos propuesto como objetivo en los próximos cuatro años 0.7 por ciento de ayuda al desarrollo y destinar más de 40 por ciento a Latinoamérica'.
El presidente del gobierno español anunció además la creación de un fondo para el agua en Iberoamérica, para el cual su país compromete mil 500 millones de dólares en los próximos años.
La meta de este fondo es cumplir con los objetivos del milenio y reducir a la mitad el número de personas que carecen de acceso al agua potable, cifra que llega a 50 millones en Iberoamérica.

Miguel Santibáñez por su parte expresó, el tema de la equidad aparece como el gran tema de nuestro tiempo en Latinoamérica. Equidad, por cierto, en la distribución de ingresos, pero también en el reconocimiento de derechos humanos de los grupos marginados, excluidos, o discriminados. Reconocimiento de lo que la sociedad civil llamó –hace unos años-, los derechos económicos, sociales, culturales, ambientales, sexuales y reproductivos. Reconocimiento de los pueblos originarios y afrodescendientes; derechos de las mujeres como grupo históricamente postergado; de los grupos con orientaciones sexuales diversas, de los discapacitados, derechos de los niños y de las personas mayores.
La ciudadanía latinoamericana hoy se pregunta cómo caminar hacia sociedades más igualitarias. Y es que el modelo que se encuentra en retroceso en América Latina ha tenido como base el predominio del capital financiero, la dominancia de la dinámica exportadora de commodities, la centralidad en la exclusiva idea del crecimiento económico y en la concentración del capital. También una fe excesiva en la apertura unilateral aduanera y el privilegio de tratados de libre comercio como única política exterior. Esto ha mostrado sus limitaciones en términos del tipo de sociedad desigual que se ha consolidado en América latina.
Desde la perspectiva de la Sociedad Civil, son tres los puntos que se colocan como centrales en el debate actual para pensar un futuro mejor: el alcance, profundidad, tipo y densidad de la democracia; el trabajo decente como categoría que representa una nueva centralidad en nuestras sociedades; y, finalmente, las condiciones estructurales de la organización de la economía, en tanto modelo de desarrollo.
Hoy día las exigencias de la sociedad civil son mayores, y no pasan sólo por mejorar la calidad de la democracia representativa, con sus instituciones en crisis como sistemas constitucionales, sistemas electorales, partidos políticos y parlamentos. Pasan por incluir y fortalecer dinámicas de democracia directa o participativa, sobre la cual las organizaciones y movimientos tienen una larga tradición en Latinoamérica. Pero ahora la democracia se ve exigida por un nuevo componente, el de la solidaridad institucionalizada con implicancias en el campo de la tributación y el financiamiento del desarrollo. Ello en base a la recuperación de la idea de la democracia como la construcción de una comunidad solidaria entre pares.

Lo cierto que al finalizar la Cumbre, Sólo se aprobó un convenio iberoamericano de seguridad social y la creación de un Fondo de 640 mil dólares para su puesta en vigencia. Paralelamente, España prometió financiar un Fondo para agua potable, de 1.500 millones de dólares, cumpliendo así uno de los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas contra la pobreza.
Los pocos resultados positivos que se lograron surgieron a nivel bilateral. Es el caso del diálogo que mantuvieron la presidenta chilena y la futura mandataria argentina, quienes avanzaron en las relaciones e integración de los dos países. Con un aspecto positivo para Mendoza, porque se habló de los pasos fronterizos, del futuro reconocimiento mutuo de títulos universitarios (arquitectura, veterinaria, y se dialoga el caso de los médicos) y hubo avances en la resolución de los temas energéticos.