CHALEMOR

Es alarmante el incremento del tráfico de organos humanos que se mueve en este globo terráqueo. en donde muchos países están involucrados aun en forma ilegal.

Muy válido lo que comenta latinsalud.com, que en una sociedad global empobrecida y azotada por todas las formas imaginables de corrupción y delincuencia, es lógico que nos preguntemos si es posible que los órganos humanos sean objeto de actividades económicas ilícitas. ¿Qué diferencia hay entre tráfico y comercio? ¿Cómo afecta a la actividad solidaria de la donación de órganos para el trasplante? ¿Existe o no el tráfico de órganos?

Un informe de la ONU señala, que si se ha confirmado la existencia de este tráfico en Argentina, Brasil , Honduras, Méjico y Perú, en su mayoría con destino a compradores alemanes, suizos e italianos. En Argentina ha habido casos de retirada de corneas de pacientes a los que se les declaro muerte cerebral después de haber falsificado exploraciones cerebrales. El problema parece ser serio en Rusia, debido a los miles de cuerpos no reclamados que van a parar a los depósitos de cadáveres: en 1993 se informo que una compañia de Moscu había extraído 700 órganos importantes, riñones, corazones y pulmones, 1400 hígados, 18.000 timos, 2.000 ojos y mas de 3000 pares de testículos, todos destinados a clientes que pagaban un precio elevado: Importantes hospitales de todo el mundo

Tómese en cuenta como lo reseñó images google.com.ve, que en noviembre de 1993 la BBC de Londres emitía un estremecedor informe que mostraba el tráfico de órganos en el mundo. En él se dedicaba casi media hora al caso argentino en esta problemática. Aún cuando algunas de las denuncias dieron lugar a medidas paliativas que se llevaron a cabo con resultados disímiles, los interrogantes continúan vigentes: es más, nos remontan a varios lustros atrás, cuando se produjo la desaparición nunca esclarecida de la Dra. Giubileo mientras se desempeñaba en el ahora tristemente célebre Instituto Psiquiátrico Montes de Oca. A pesar del tiempo transcurrido, ya entonces se intuía que su desaparición estaba ligada al tráfico de órganos.

El “caso argentino” tuvo como uno de sus ejes la investigación llevada adelante en 1992 al entonces director del Montes de Oca, Dr. Florencio Sánchez. El Dr. Sánchez murió poco después en prisión sin decir jamás cual había sido su rol dentro de toda esta locura.

rawa.org/mundo señala, que el régimen talibán, que afirma ejecutar la misión del profeta Mahoma, no sólo ha llenado sus arcas con el impuesto al tráfico de opio, materia prima de la mortífera heroína. También se enriquecen con los órganos humanos extraidos a los afganos más pobres y desesperados, sobre todo míseros niños sin nombre a los que luego se liquida, incluso antes de que despierten de la anestesia. Esta es la denuncia de la Organización Revolucionaria de Mujeres de Afganistán, Rawa, el principal movimiento civil de oposición a la dictadura religiosa de Kabul. Son las mismas célebres afganas que luchan contra la esclavitud de las mujeres, sometidas a una dictadura religiosa que las elimina de la sociedad junto a sus hijas, reduciéndolas al papel de hembras reproductoras «susceptibles de ser violadas y sexualmente torturadas por cualquier talibán armado», dice a EL MUNDO Refit (nombre de guerra), portavoz del comité de relaciones exteriores de Rawa. La veracidad de los relatos recogidos por este diario entre los refugiados afganos, que cuentan historias de niños de las etnias marginales hazara y tayica secuestrados por los talibán para «vaciarles el cuerpo», son avalados por Rawa. «Existen muchas denuncias, pero son inútiles porque Afganistán es un país sin ley ni derechos donde estas cosas no se investigan. En Peshawar los afganos denuncian continuamente a una mafia de órganos humanos gestionada por los talibán. En el tráfico están involucrados los fundamentalistas (talibán), los terroristas, las mafias de Pakistán y las redes de las zonas tribales. No sabemos quién es el máximo responsable. En nuestro país puede pasar de todo bajo los talibán»

Se dice también que Serbia pedirá que se investigue el supuesto tráfico de órganos de civiles durante la guerra en Kosovo. La demanda llega al Tribunal Penal Internacional tras salir a la luz el libro de Carla del Ponte sobre el tribunal de La Haya. La obra se titula "La Caza: Yo y los criminales de guerra

El gobierno kosovar rechaza la acusaciones. La ministra de justicia ha calificado de "inmoral" escribir sobre hechos no demostrados oficialmente. "Si conocía esos casos, tendría que estar acusada de ocultar pruebas y de no revelar estos crímenes", ha dicho. "La venta de órganos humanos es un delito

La fiscalía para crímenes de guerra de Serbia investiga el caso de cientos de serbios desaparecidos en la entonces provincia autónoma de Kosovo entre 1998 y 1999.

La investigación se inició tras la publicación en la prensa de algunos párrafos del libro publicado por la ex jefa de la fiscalía del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, la suiza Carla del Ponte.
La agencia de noticias independiente Beta publicó extractos del libro "Cázame a mí y a los criminales de guerra", donde Del Ponte revela que a lo largo de sus investigaciones tuvo información de unos 300 serbios secuestrados y asesinados en 1999 por traficantes de órganos.
Se presume que los secuestros fueron obra de albano-kosovares.
"Estamos verificando información de dos camiones que trasladaron presos serbios de Kosovo a Albania en 1999", informó a la prensa el fiscal serbio para crímenes de guerra, Vladimir Vukcevic, al confirmar la apertura de una investigación.
"La información no oficial sobre el traslado y la posibilidad de que algunos presos fueran asesinados para vender sus órganos a traficantes internacionales procedió de los fiscales del tribunal de La Haya"
El asunto que menciona Del Ponte en su libro no se trata simplemente de crímenes de guerra", señaló Vekaric a la radio B92 de Belgrado.
"Si sus acusaciones de tráfico de órganos humanos son verdaderas, estamos ante un caso de crimen organizado, esto es una operación trasnacional que no sabe de fronteras. La situación requiere una acción internacional mayor", explicó.
En el caso de las denuncias del secuestro de serbios en Kosovo, de su traslado a Albania y de otros delitos vinculados, es necesario recorrer "un largo camino para pasar de los indicios a las pruebas", informó. "La investigación que vamos a iniciar llevará mucho, mucho tiempo".
La investigación, aclaró el portavoz de la fiscalía, no debe tener un trasfondo político.
Vekaric se refería al escándalo que se generó por la publicación de algunos párrafos del libro de Del Ponte. En una de las protestas organizadas esta semana, los manifestantes llegaron a reclamar al gobierno romper relaciones diplomáticas con Albania

En Estados Unidos se dio un caso específico que involucra a un dentista acusado junto al dueño de una funeraria y otros dos cómplices de robar órganos a más de 1.000 cadáveres compareció el miércoles en Nueva York para una audiencia sobre un caso macabro comparado por los fiscales con una "película de horror clase B".

Michael Mastromarino, el principal acusado en este caso de extirpación ilegal y tráfico de órganos, compareció esposado pero fue rápidamente retirado de sala al postergarse la sesión por una semana.

El fiscal pidió un tiempo adicional para reflexionar sobre la situación de los allegados a las víctimas de este macabro caso y la audiencia fue aplazada hasta el 27 de febrero.

Mastromarino, un dentista de 44 años, actuó en complicidad con el dueño de una funeraria en Brooklyn, Joseph Nicelli, y otros dos hombres, Lee Crucetta y Christopher Aldorasi.

El fiscal de Brooklyn Charles Hynes describió con detalles cómo los acusados reemplazaban lo extirpado con tubos de PVC en los cadáveres, para no levantar sospechas durante el funeral. También embalsamaban los cuerpos con los guantes y la vestimenta quirúrgica que habían utilizado durante la disección, aseguraron los investigadores.

Mastromarino, propietario de una empresa en Nueva Jersey (este) de venta de tejido celular para implantes quirúrgicos, habría embolsado millones de dólares con el tráfico de órganos, añadieron.

Según los documentos de la pesquisa, las actas de defunción eran redactadas por la banda, que incluían en ellas el consentimiento para la donación de órganos de 1.077 fallecidos, de quienes también se falsificaron edades y fechas de muerte.