CHALEMORVA

La creciente implicación de las universidades en su entorno inmediato ha convertido al compromiso social en uno de los temas estrella de la educación superior del siglo XXI.

Se presenta una nueva oportunidad en Noviembre de este año a la Universidad de Carabobo, para elegir nuevas autoridades, que rescaten su imagen, especialmente en una época en donde se han manifestado hechos que requieren de otra visión, de mentes estrategas, visionarios capaces de enfrentar los grandes retos que hoy el escenario venezolano presenta.

La universidad moderna es aquélla en la que la instrucción y la investigación tienen una relación muy cercana con los problemas actuales de la sociedad. No obstante, cuando los problemas de la sociedad parecen ser grandes y la contribución de la universidad para resolverlos pequeña, es inevitable que los estudiantes intenten utilizar la universidad como base para la reforma o la revolución de la sociedad.

Cuando el sistema político y la estructura económica y social no son capaces de resolver problemas básicos de política extranjera y nacional, los estudiantes son especialmente sensibles a las injusticias de las instituciones o normas actuales, y tienen mayor libertad, tiempo y energía para expresar sus puntos de vista. Esto puede llevarse a cabo de varias formas, desde la petición pacífica, reuniones de protesta hasta manifestaciones, marchas, huelgas y ocupación de edificios. La efectividad de la protesta estudiantil varía con la sociedad, la legitimidad del gobierno y los medios usados. Se espera que adopten una posición de oposición y pongan de manifiesto las deficiencias de la sociedad, y la opinión pública preste atención a sus opiniones.

Las universidades se debaten en un escenario incierto, turbulento, producto de la inestabilidad política que se afronta ante un gobierno que ha generado incertidumbre, riesgos, incertidumbre y está en pro de centralizar su poder a través de su ideología política apegada al Socialismo que quiere instaurar en pleno siglo XXI.

Un Gobierno que manifiesta muchas debilidades, pero también ofrece oportunidades para que las mentes pensantes bien integradas, proporcionen propuestas, den soluciones a los serios problemas que por años ha venido afrontando un país que lo tiene todo, que posee grandes riquezas para ser un país desarrollado.

Un gobierno que desafortunadamente no ha sabido utilizar adecuadamente el talento humano que se genera en las universidades, que no ha sabido integrarse con sectores que podrían colaborar en pro de sus objetivos y dar paso a esa Venezuela que todos anhelamos desde hace muchos años, , capaz de ofrecer una buena calidad de vida a la que tiene derecho sus habitantes.

Un Gobierno que manifiesta muchas debilidades en su acción, ausencia de cohesión de equipos, planes bien definidos, mucha improvisación, desperdiciando las grandes oportunidades que el escenario económico del presente le ofrece, especialmente ante la demanda del petróleo, precios que en su historia jamás había alcanzado, que de sabérsele administrar, solucionaría los serios problemas de la salud pública, vivienda, pobreza, desempleo que se afronta.

Un Gobierno que no se puede negar a través de sus acciones, da paso grandes oportunidades que las universidades deberían aprovechar, además del compromiso de formar los profesionales que se requieren para afrontar los cambios, generar nuevos y dar paso a actividades económicas, culturales, tecnológicas, empresariales que le favorezcan, como por ejemplo, ante la nueva apertura de una política de comercio exterior, que de sabérsele gerencias, aprovechar, conllevaría a grandes beneficios para el país.

Lo cierto, que las Universidades nacionales, como la que estamos analizando, debe dar paso a un nuevo liderazgo más proactivo, capaz de generar los cambios que el país requiere, de estar presente ante los serios problemas que actualmente se está afrontando, aportar soluciones , especialmente al sector empresarial, que actualmente está en crisis.

Vincularse con su realidad social, cultural, económica, ofreciendo propuestas, acciones que ayuden a las instituciones, municipalidades, gobierno a utilizar adecuadamente sus recursos.

Se requiere de nuevas autoridades adaptadas a las necesidades del presente, autoridades que rescaten la excelencia académica, investigativa que en el presente deja mucho que decir.

Autoridades que garanticen a la comunidad universitaria, a la región, al país, profesionales capacitados de acuerdo a los conocimientos que el presente exige, integrado con las exigencias que la Sociedad del Conocimiento demanda.

Las nuevas autoridades a elegir deber ser profesionales con ética, grandes valores, compromiso y dando paso a los cambios que el presente exige a fin de contar con profesionales capaces de orientar al país exitosamente, no solamente en su escenario nacional, sino internacional.

No deben las nuevas autoridades seguir cometiendo el error de sus precesores, quienes parcelaron a la universidad de acuerdo a sus intereses personales más que los académicos. Deben reestructurar sus sistemas administrativos, definir el perfil de sus profesionales que capacitan de acuerdo a los requerimientos de las disciplinas modernas, mejorar el nivel de formación y capacitación.